A los 12 años, Bailey (Nykiya Adams) vive con su joven padre (Barry Keoghan) y su hermano en una casa okupa en el norte de Kent. En un entorno vibrante pero caótico, donde la música, el baile y los graffitis conviven con el descontrol, la soledad de Bailey se ve interrumpida por la aparición de Bird (Franz Rogowski), un misterioso vagabundo cuya presencia parece desafiar las leyes de lo terrenal.